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primero de Dios

  • June 22, 2022 (readings)
  • Miércoles de la Duodécima Semana del Tiempo Ordinario
  • Janet McLaughlin
  • Matthew 7:15-20

    Jesús dijo a sus discípulos: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero debajo son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Recoge la gente uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, y el árbol malo da malos frutos. No puede un buen árbol dar malos frutos, ni un árbol podrido dar buenos frutos. Todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego. Así que por sus frutos los conoceréis.”

    Oración de apertura: Jesús, estoy lleno de gratitud por tener este tiempo contigo. A veces me cuesta acomodarme ante ti, pero aquí estoy y sé que tú también estás aquí. Mientras tranquilizo mi corazón, me sorprende tu gran amor por mí. Tú eliges estar aquí para mí. Quieres saber mis pensamientos y sentimientos, mis luchas y éxitos. Creo que me escuchas y me respondes. Confío en tu bondad y bondad; mi vida esta en tus manos. Gracias, Señor, por tu amor que me permite amarte a cambio.

    Encuentro con Cristo:

    1. El fruto del martirio: Cada año, durante la Semana de la Libertad Religiosa, la USCCB muestra el ejemplo de los santos cuyas fiestas celebramos hoy: Santo Tomás Moro y San Juan Fisher. Estos hombres fueron martirizados por su oposición al divorcio del rey Enrique VIII de Inglaterra y al reclamo del rey de ser la cabeza suprema de la Iglesia en Inglaterra. Su fidelidad a sus conciencias no les permitiría aceptar el reclamo del rey. Estos hombres “nos muestran cómo es la ciudadanía fiel. Amaban y servían a su país. En los momentos previos a su ejecución, se dice que Moro declaró: 'Muero como buen servidor del Rey, pero primero de Dios'... Estos hombres dieron sus vidas por la libertad de la Iglesia y por la libertad de conciencia” (sitio web de la USCCB). ¿Nuestra identidad como estadounidense de alguna manera tiene precedencia sobre nuestra identidad como católico?

    2. Por Su Fruto Los Conocéis: Este Evangelio nos enseña que, “Las palabras no son suficientes para revelar el verdadero estado del corazón humano; más bien, la fe expresada en obras de caridad refleja el bien interior de la persona. Aquellos que profesan creencias correctas pero no viven el mensaje del Evangelio no exhiben una verdadera imagen de Cristo” (CIC 2005). Santo Tomás Moro era un laico casado, un abogado que ascendió al cargo de Lord Canciller de Inglaterra. Renunció a su cargo cuando el trabajo para el rey se volvió insostenible debido a la fe vacilante del rey. Su relación se vio tensa por la negativa de Thomas a respaldar el matrimonio de Enrique con Ana Bolena. Santo Tomás Moro pudo afrontar la condena por traición con posterior encarcelamiento y decapitación porque había vivido la fuerza de sus convicciones a lo largo de su vida. Vivió bien los deberes de su estado en vida. Era un hombre de oración y penitencia. Su vida fue un testimonio de su fe en Cristo, y el fruto fue una caridad que le permitió defender el mensaje del Evangelio en lugar de aceptar una distorsión de ese mensaje. ¿Cómo enfrentamos los desafíos a la fe católica que ocurren en nuestra vida diaria?

    3. Ser profeta: Como parte del rito del Bautismo, somos ungidos, y esta unción nos une a la misión de Cristo como sacerdote, profeta y rey (cf. CIC 1241). Ser profeta significa llevar la verdad de Dios a nuestra realidad, a las circunstancias de nuestra vida diaria ya las personas con las que nos encontramos. Este papel profético requiere tanto que seamos fieles a la oración diaria como que hagamos el esfuerzo de formarnos a nosotros mismos. Necesitamos prepararnos para proclamar auténticamente el Evangelio de una manera que responda a las necesidades de nuestro tiempo, impactando la sociedad en la que vivimos. Esto significa compartir las verdades de la fe y nuestro amor por Cristo con nuestros hijos y ahijados, y con nuestros nietos. Necesitamos vivir vidas que den un testimonio visible de nuestra fe.

    Conversando con Cristo: Jesús, al considerar a Santo Tomás Moro, reflexiono que me llamas a la santidad. Me llamas a hacerte el centro de mi vida y a no poner nada por encima de ti. Señor, dame el coraje para caminar audazmente en la fe, dispuesto a vivir mi fe de manera visible y hablar cuando me lo guíe tu Espíritu Santo. Ayúdame a recordar que soy tuyo por encima de todo. Ayúdame a recordar que el mundo necesita testigos. Hazme un testigo fiel, Señor.

    Resolución: Señor, hoy por tu gracia revisaré mi horario diario para comparar el tiempo dedicado a actividades de ocio como mirar televisión o leer por placer con el tiempo dedicado a actividades formativas y de servicio/apostolado, y planeo implementar un cambio que me permita dar más de mí mismo a Dios.

    Para una mayor reflexión: Mire la película clásica de 1966 "Un hombre para todas las estaciones" que dramatiza la historia de Santo Tomás Moro o este clip . Otra opción es leer “ Sacerdotes, profetas, reyes ” del obispo Robert Barron.


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