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Third Sunday of Advent (A)

A III Adviento                                                                     

DIOS CUMPLE SUS PROMESAS

Hermanas y hermanos:

Seguramente nos ha impresionado esta breve entrevista que hicieron los discípulos de Juan Bautista a Jesús. Su Maestro está en la cárcel por la maldad de Herodes. ¿Quién preparará entonces el camino a la llegada del Mesías? "¿Eres tú el Mesías que esperamos?" Le preguntan con ansiedad. Y es que todas las esperanzas se centran siempre en Aquel que puede salvarnos del mal, fortalecernos en la lucha, fundar un nuevo pueblo. La respuesta de Jesús es la garantía de que Dios cumple sus promesas: "Los ciegos ven, los paralíticos, caminan, los leprosos quedan limpios".

1.  Todos hemos tenido que sobrellevar alguna vez la soledad, el vacío interior, la falta de afecto de otras personas, la pobreza, la inseguridad laboral, la salud precaria o la muerte de un ser querido. Es en esos momentos cuando más necesitamos una mano amiga que nos sostenga. ¿No podríamos ser también nosotros esa mano amiga, la mano de Cristo, para nuestros hermanos que sufren?

2.  El Aviento nos anuncia la venida del Señor y es por eso que estamos alegres. La Misa de hoy comienza así: "¡Laetare!" "¡Alegraos porque el Señor está cerca!" Pero para que nuestra preparación no sea en vano tenemos que hacerla en el desierto, en el silencio y en la oración. El desierto está cerca de nosotros: las familias de los sin trabajo, los emigrantes explotados, las discotecas y la droga, el lujo desafiante de algunos. Este desierto debe volver a florecer, como dice el profeta Isaías. Todo, en esta Misa, nos habla de esperanza: "¡Ánimo, no tengáis miedo!" La salvación nos llegará del Niño que va a nacer en Belén.

3.  El testimonio de los buenos cristianos puede cambiar el mundo con la paciencia y convertir muchos corazones sin recurrir a la violencia. Pero muchos se preguntarán: Si Cristo que era el Mesías verdadero no logró cambiar el mundo, ¿Cómo voy a mejorarlo yo? Y la respuesta la encontramos en el Evangelio de hoy: Proclamando la nueva noticia de la salvación con mi propia vida. Es decir: Colaborando en la curación de los enfermos, ofreciendo compañía y consuelo a los que sufren solos y abandonados, enseñando la verdad a los que están ciegos por los vicios y las ideologías; porque entonces será Cristo el que actúa a través de mí, cumpliendo sus promesas de salvación.

               Con Jesús comienza un mundo nuevo. Lo que a los hombres les parecía imposible, será una realidad si nuestros hogares se convierten en una comunidad capaz de creer, de esperar y de amar. Y cada uno encontrará una renovada energía de vivir. Somos los continuadores de aquellas comunidades que estaban naciendo en torno a Jesús hace dos mil años. Que esta Eucaristía nos ayude a confiar y a creer en esta salvación. Así sea.

Third Sunday of Advent, Year A                                                   

GOD KEEPS HIS PROMISES

Sisters and brothers,

I am sure we are all impressed at the short interview the disciples of John the Baptist held with Jesus. Their master is imprisoned on account of Herod's malice. So now who's supposed to prepare the way for the arrival of the Messiah? "Are you the awaited Messiah?" they ask him anxiously. Because all hope is founded on the One who can save us from evil, strengthen us in our struggle, found a new people. Jesus' answer is a guarantee that God fulfills his promises: "The blind see, the lame walk, lepers are made clean."

1.  At one time or another, all of us have had to face loneliness, inner emptiness, lack of appreciation from others, poverty, job insecurity, shaky health or the death of a loved one. It's at times like these that we need a helping hand to support us. Could we not also be that helping hand, the hand of Christ, to our brothers in need?

2.  Advent announces to us the coming of our Lord, so we are filled with joy. Today's Mass starts with the word "Laetare!" "Rejoice because the Lord is near!" But our preparation will be in vain unless we do it in the desert, in silence and in prayer. The desert is close to us: families with no job, mistreated emigrants, discos and drugs, the excessive luxury some people live in. This is the desert that must flourish again, as the prophet Isaiah foretold. Everything in today's Mass speaks of hope, "Courage, be not afraid!" The Child to be born in Bethlehem will bring us salvation.

3.  The witness of good Christians can change the world with patience and convert many hearts without any need of violence. But many might be asking: if Christ, who was the true Messiah, couldn't change the world, then how am I supposed to make it better? We find the answer in today's Gospel: by proclaiming the good news of salvation in my own life. In other words, helping cure the sick, accompanying and consoling those who suffer loneliness and abandonment, teaching the truth to those who are blinded by vice and ideology - in that way Christ will be the one acting through me, fulfilling his promise of salvation.

Jesus is the start of a new world. What seems impossible to men will be a reality if our homes become a community where we can believe, hope and love. Where everyone finds new energy to live. We are the continuation of those communities that were springing up around Jesus' time two thousand years ago. May this Eucharistic celebration help us trust and believe in this salvation. Amen.

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